miércoles, 21 de marzo de 2012

CAPÍTULO I




CAPÍTULO I

Las enseñanzas esotéricas se refieren a una fase muy importante del trabajo que ya ha emprendido como estudiante místico, ya que tratan del mantenimiento de la salud y de la lucha contra las enfermedades.

No es nuestra intención dictar un curso magistral sobre el arte terapéutico y tampoco convertirle en curandero. Nuestro objetivo es ante todo, familiarizarle con los principios místicos cuya aplicación le permitirá curar o aliviar ciertos estados patológicos del cuerpo. Además, e insistimos en este punto, no debe usar las enseñanzas que vamos a presentarle en las próximos capítulos con fines lucrativos. A menos que forme parte del cuerpo médico o que ejerza alguna profesión reconocida oficialmente en el campo de la sanidad, los principios de curación que va a conocer sello deben ser aplicados sobre usted mismo o sobre sus allegados. Es importante que considere estas enseñanzas como un medio altruista de servir a los que sufren en su entorno. Para ello, su actitud debe ser desinteresada e impersonal.

Como podrá comprobar al estudiar los próximos capítulos, el arte de la curación metafísica se basa en leyes y principios que en su mayoría son totalmente ignorados por el público, o incluso por aquellos que ejercen la medicina.

La medicina tradicional tiende en todas las enfermedades a fijar su atención exclusivamente en el cuerpo físico, considerando que éste es la causa de todos los trastornos y la base sobre la que se debe actuar para restablecer la salud. Pero los rosacruces siempre han considerado que los males físicos tienen su origen en una perturbación del cuerpo psíquico. Teniendo en cuenta la dualidad de la naturaleza humana, la terapéutica rosacruz concede otra dimensión al problema de la salud. Por esta razón, los médicos rosacruces se benefician de un conocimiento que la ciencia médica oficial todavía ignora. Debemos recordar que las escuelas de los misterios siempre han sido las depositarias de las enseñanzas místicas relacionadas con el arte de curar.

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Agradecemos al Sr. César Lillo Arellano del Centro Rosacruz de Santiago por acercarnos este tan interesante libro.

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LOS ORÍGENES DE LA MEDICINA



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LOS ORÍGENES DE LA MEDICINA

Bajo el punto de vista tradicional, el interés por la curación se remonta a la Atlántida, donde ya los iniciados se consagraban a la aplicación de aquellas leyes que permitían aliviar el sufrimiento ajeno. Los sobrevivientes de este continente desaparecido transmitieron su saber a los iniciados que frecuentaban las Escuelas de los Misterios de Egipto. Algunos de estos iniciados se especializaron en este arte y dieron origen a una fraternidad dedicada especialmente a curar a los enfermos. Esta fraternidad estuvo reuniéndose durante mucho tiempo cerca del templo de Heliópolis, y allí era donde llevaba a cabo su obra desinteresada al servicio de los enfermos. De esta fraternidad descienden los Esenios y los Terapeutas, que trabajaron respectivamente en Palestina y en Grecia. Se puede decir que es a ellos a quienes debemos la mayor parte de nuestros conocimientos en esta materia. También los druidas se inspiraron en sus métodos en el arte de curar. Como podrá comprobar, los orígenes de la medicina se remontan a la más remota Antigüedad, dado que las enfermedades existen desde tiempos inmemoriales, lo que ha conducido a los sabios de todos los tiempos a estudiarlas y a generar técnicas y remedios que permitan curarlas y aliviarlas.

Con el transcurso de los siglos, la ciencia ha descubierto y ha conseguido demostrar muchos de los principios curativos que ya eran enseñados por los Maestros de nuestra fraternidad desde hacía largo tiempo, pero que no habían sido aceptados. La luz termina siempre por vencer a las tinieblas, y nos causa gran regocijo comprobar que verdades que antaño habían quedado relegadas a la categoría de supersticiones, en la actualidad son oficialmente reconocidas. Para poner un ejemplo relativamente reciente, mucho antes de que el doctor William Harvey demostrara científicamente que la sangre circula por el cuerpo, este hecho ya era conocido por los ocultistas. En realidad, profundizó en todo lo relacionado con la circulación sanguínea cuando estudió las doctrinas místicas, pudiendo confirmar todo aquello que ya sabía, pero que no había podía demostrar anteriormente. Con el paso del tiempo, las instituciones médicas se volvieron más tolerantes con aquellas opiniones que anteriormente condenaban. Por esta razón, a lo largo de esta obra podrá comprobar que muchos puntos de los temas tratados, son hoy día admitidos por los médicos y utilizados en la práctica diaria. Pero también se dará cuenta de que existen muchas leyes relativas a la salud y a la enfermedad, así como excelentes métodos para aliviar el sufrimiento y curar muchos trastornos, que todavía son absolutamente desconocidos.

No pretendemos minimizar los progresos realizados por la ciencia en lo que se refiere a la salud. No reconocer que sus investigaciones han contribuido a salvar muchas vidas humanas y a aliviar el sufrimiento, equivaldría a demostrar una supina ignorancia y el fanatismo más extremo. Pero lo que si esperamos, es que llegue el día en que la medicina deje de ser víctima de sus conceptos demasiado materialistas y que, en un futuro que nos gustaría que fuera próximo, acepte tener en cuenta lo que los místicos pueden enseñarle sobre el arte de la curación. Se alcanzará este ideal en la investigación médica cuando la ciencia y el misticismo pongan lo mejor que ambos tienen para
preservar el bienestar del cuerpo y hacer de él un instrumento eficaz al servicio del alma.

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LA SALUD Y LA ENFERMEDAD


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LA SALUD Y LA ENFERMEDAD

Entre los puntos fundamentales que es preciso considerar cuando empezamos a estudiar el funcionamiento del cuerpo humano, hay dos que deben atraer nuestra atención de una manera especial. El primero se refiere a la conservación de la salud, y el segundo, a la prevención de las enfermedades. A primera vista, es evidente que la enfermedad se corresponde con una alteración de la salud. Sin embargo, esta observación no permite comprender cuáles son las leyes que conducen a la manifestación de una y otra. En estos capítulos dedicaremos a estudiar la causa fundamental de todas las enfermedades y la manera en que debemos actuar sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno para mantener una armonía lo más perfecta posible en todas las funciones de nuestro ser, condición imprescindible para protegerse contra la mayor parte de los trastornos corporales.

Pero no debe pensar que las enseñanzas que le van a ser transmitidas le mantendrán fuera del alcance de cualquier tipo de enfermedad. Tampoco pretendemos ser capaces de curar todos los trastornos patológicos que puede sufrir el hombre. En una palabra, sería un error considerar que la terapéutica rosacruz permite hacer milagros. Lo que le vamos a enseñar es una forma de comportamiento físico, mental y espiritual que va a permitirle que no se creen en usted condiciones vibratorias negativas que sin duda alguna, y en un plazo más o menos largo, son la causa de la aparición de la mayor parte de las enfermedades. Paralelamente a eso, le ofreceremos algunos métodos curativos típicamente esotéricos para que pueda restablecer su salud y aliviar ciertos dolores.

Sabernos por experiencia que la aplicación de los principios enseñados en este libro contribuirá a una mejora progresiva de su salud. Por otro lado, podrá realizar curaciones, tanto sobre usted como sobre sus allegados, que la medicina oficial no hubiera podido obtener. Pero no debe deducir de ello que de ahora en adelante podrá olvidarse de la ayuda médica cada vez que esté enfermo. El sentido común debe permitirle comprender que existen trastornos que necesitan el empleo del apropiado tratamiento médico e incluso en algunos casos, es preciso recurrir a la cirugía. Las enseñanzas que va a estudiar no son sustitutivas de la medicina oficial, sino una ayuda muy eficaz que a veces le permitirá obtener resultados inesperados. Una vez más insistimos en el hecho de que la ciencia y el misticismo son dos campos complementarios y en ningún caso opuestos, tanto en su método como en su objetivo.

Para concluir estas importantes consideraciones, debemos precisar que la elección del tipo de medicina a aplicar se deja a la entera libertad de cada estudiante. Algunos prefieren la homeopatía, otros la acupuntura y otros la medicina tradicional. En realidad, existen muchas vías médicas o paramédicas que, a su manera, se esfuerzan por ayudar a los que sufren. Como nuestro lema recomienda la tolerancia y la independencia, nos guardaremos mucho de abogar por una vía médica en particular y de atacar a otra. Pero no dudaremos en repetir nuestra opinión sobre los problemas de fondo.

De cualquier manera, nada de lo que le será enseñado en materia de curación mística se opone a los métodos terapéuticos que actualmente se encuentran en vigor.

Le invitamos cordialmente a que estudie con toda atención los capítulos que siguen, pues contienen muchos principios curativos absolutamente notables.

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ANEXO (carácter práctico )


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ANEXO

Debemos precisar desde el primer momento que el estudio de la curación mística no comprende una clasificación exhaustiva de todas las enfermedades diagnosticadas por la medicina hasta el día de hoy. También limitaremos al máximo las referencias a datos fisiológicos complejos que sólo son comprensibles para aquellos que ejercen una profesión médica o paramédica. Nos contentaremos con ir a lo esencial y a poner de relieve las principales leyes que debe dominar en el plano físico y psíquico para mantenerse con buena salud y para poder curarse cuando sufra algún trastorno que pueda ser aliviado por medio de la terapéutica rosacruz. Voluntariamente vamos a simplificar nuestras explicaciones. Nuestra principal preocupación es dar un carácter práctico a nuestras enseñanzas. Ahora bien, es evidente que la enfermedad no se cura por medio de discursos teóricos o hablando de sus efectos, sino por la aplicación de métodos curativos, que para que sean eficaces, deben haber sido perfectamente comprendidos y asimilados, sobre todo cuando se trata de los tratamientos utilizados por los ocultistas.

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CAPÍTULO II


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CAPÍTULO II

Antes de pasar al estudio sistemático de las enseñanzas terapéuticas, aún nos quedan por examinar ciertos puntos importantes referidos a la manera en que los Rosacruces abordan el problema de las enfermedades. En efecto, es imposible considerar seriamente el problema de la salud sin estudiar previamente la naturaleza humana. 
Es fácil comprobar que los materialistas no tienen el mismo concepto de la medicina que los espiritualistas, esto se debe a que su manera de considerar al hombre, es totalmente diferente.

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EL HOMBRE Y SU EVOLUCIÓN



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EL HOMBRE Y SU EVOLUCIÓN

Desde el punto de vista científico, debemos recordar que el hombre, independientemente de las doctrinas religiosas o filosóficas, es el resultado de cierto proceso de evolución. Eso no quiere decir necesariamente que haya evolucionado a partir de una especie animal concreta, o si lo prefiere, que sea el resultado de la evolución de una especie inferior. En otros libros ya le hemos explicado que existen varias teorías sobre la aparición de la especie humana. Sin entrar en polémica sobre estas teorías, debemos admitir sin embargo que el hombre, primitivo era una criatura muy diferente del hombre moderno y que no hay razón alguna que nos impulse a creer que nuestro estado actual es el punto culminante que puede alcanzar el género humano.

De acuerdo con una necesidad cósmica, estamos siempre en vías de desarrollo físico y de evolución anímica. Por esta causa, los hábitos que adquirimos en la vida y las reglas de pensamiento que adoptamos, hacen de nosotros lo que somos y lo que llegaremos a ser. Son muchos los factores que intervienen en este desarrollo y evolución. En primer lugar, el hombre ha estado siempre influenciado por su entorno, aunque también es cierto que cada vez ejerce influencia sobre él. En segundo lugar, el poder del  pensamiento tiene un efecto constante en su porvenir, puesto que posee facultades que le diferencian notablemente de los animales inferiores, ante todo, la que le permite ser consciente de si mismo. En realidad, es su capacidad de pensar y de razonar la que le ha permitido dominar cada vez mejor su entorno y donde reside el origen de la transformación que se ha producido en su cuerpo y en su alma.

El entorno en el que vivía el hombre primitivo no deja ninguna duda sobre el hecho de que las primeras etapas de su existencia debieron ser muy difíciles en el plano físico, puesto que su cuerpo debía enfrentarse cada día con las dificultades del medio ambiente en el que se encontraba, para de esta manera, pasar por las experiencias que necesitaba para la evolución de su Ser externo. Por pura necesidad, la morfología general del hombre se ha estado transformando constantemente en el curso de los siglos. La primera gran revolución que marcó a su cuerpo físico y, por consiguiente, a su psicología, fue el paso definitivo a la posición "de hombre erecto" debido a los profundos cambios experimentados por su esqueleto. Otra transformación revolucionaria en la evolución corporal del hombre fue su capacidad para oponer el pulgar de cada mano al resto de los dedos, lo que iba a permitirle adquirir gran precisión para agarrar las cosas y también en su manera de utilizarlas. Podríamos citar cientos de ejemplos que demuestran la transformación física del hombre hasta llegar finalmente a lo que es hoy. Consultando una enciclopedia, podrá comprobar hasta qué punto la naturaleza tiende siempre a establecer una estrecha armonía entre los seres vivos y el entorno en el que evolucionan. Dicho de otro modo, el soporte físico utilizado por la vida para manifestarse en una criatura, está siempre en perfecta consonancia con el grado de consciencia que esta criatura es capaz de aplicar para dominar su entorno.

No estudiaremos detalladamente la evolución física del hombre, ya que este tipo de estudio no presenta mayor interés en el marco de este libro. Nuestro fin, a través de estas pocas líneas, es tan sólo demostrarle que el hombre, tal como decía Empédocles, originariamente no era una criatura con ese cuerpo, sino que es el fruto de una larga evolución. En realidad, y tal como hemos sugerido anteriormente, todo ser vivo evoluciona en su aspecto físico para convertirse en un perfeccionado soporte al servicio de la forma de consciencia que se encarna en él. Por lo que al hombre se refiere, está claro que su estructura exterior es de naturaleza material y que cambia constantemente debido a su metabolismo y a su adaptación al entorno. Pero en su interior, integrando su cuerpo físico, reside un cuerpo psíquico invisible y etéreo. Este cuerpo psíquico, que muchos científicos niegan porque no lo han podido definir, es una emanación del cuerpo espiritual, es decir, del alma. Es, por tanto, tan real y esencial para la existencia como lo es la envoltura carnal. Es importante comprender que el ser humano es dual desde todos los puntos de vista, pues sólo podemos mejorar nuestra existencia, mantenernos con buena salud y encontrar la felicidad siendo conscientes de esta dualidad. A lo largo de este libro, le demostraremos que el desequilibrio del cuerpo psíquico es una causa tan importante de sufrimiento como las agresiones externas a las que está expuesto el cuerpo físico.

Para su trabajo de curación, los Rosacruces siempre han tenido en cuenta tanto las leyes terrenales como las leyes cósmicas, pues sabían perfectamente, que la salud sólo puede mantenerse respetando las necesidades fisiológicas y psíquicas del ser. En la célebre máxima "mente sana en cuerpo sano" queda perfectamente reflejada la importancia del vínculo que existe entre la individualidad física del hombre y su entidad espiritual. Desgraciadamente, la mayoría de las veces nos limitamos a citar esta máxima en lugar de a aplicarla como se debiera. Ahora bien, aunque es cierto que todos necesitamos una alimentación adecuada, agua pura, aire y sol, también es indispensable para nosotros cultivar pensamientos y emociones positivas. Se olvida y descuida con demasiada frecuencia la influencia que ejercen en el cuerpo el estado mental y el estado emocional. Y sin embargo, es precisamente en el aspecto negativo de esta influencia donde tienen su verdadero origen la mayor parte de las enfermedades.

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LA MEDICINA ACTUAL


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 LA MEDICINA ACTUAL

En la mayor parte de diccionarios, se define la palabra "salud" como "un estado completo de bienestar fisiológico, psicológico y social". Esta definición es exacta, pero incompleta, puesto que en ella no se tiene en cuenta la dimensión espiritual del hombre. Ahora bien, tal como acabamos de recordar, el cuerpo físico es el soporte utilizado por el alma para evolucionar en contacto con el mundo terrenal. Si las relaciones que unen estos dos aspectos del ser no son armoniosas, es imposible disfrutar de una perfecta salud pues nos estamos oponiendo al flujo de nuestra propia Fuerza Vital. De lo que se deduce que las enfermedades no siempre tienen su origen en la acción de los microbios, virus, y todavía menos, en la influencia de los "malos espíritus". Con mucha frecuencia no son sólo el resultado de las violaciones individuales o colectivas cometidas en relación con las leyes naturales, sino también el resultado de nuestra incapacidad para mantenernos en armonía con las leyes cósmicas que actúan en nosotros y en nuestro entorno. De lo que se deduce, que en gran medida, el ser humano es el principal artífice de su salud.

La medicina tradicional tiene demasiada tendencia a considerar al hombre como un ser cuya vida sólo es debida a ciertos procesos físico-químicos que actúan y reaccionan en su organismo. Por esta causa, suele dirigir su atención casi exclusivamente al mantenimiento de la salud fisiológica, considerando que en caso de enfermedad, es únicamente al cuerpo físico a quien hay que tratar. Esta visión de las cosas es un simple reflejo de la filosofía materialista. Sin embargo, podemos afirmar que todo método terapéutico que no tenga en cuenta la dimensión espiritual del hombre está condenado al fracaso.

Paralelamente a esta falta de espiritualidad, por desgracia, debemos reconocer que el juramento de Hipócrates no siempre es respetado en ciertos círculos médicos y que ya no constituye realmente el código de vida filosófico y ético que debería condicionar a la medicina. Por otra parte, si se la juzga por el interés creciente que nuestros contemporáneos dan a las terapéuticas menos convencionales, tales como la homeopatía, la acupuntura, la musicoterapia y muchas otras, esto hace suponer que la aplicación de la medicina tradicional ya no satisface a todo el mundo, y que los hombres buscan la curación en otras prácticas que tienen más en cuenta su propia dualidad.

Una vez dicho esto, sólo nos queda añadir que estamos convencidos de que llegará el día en que "la medicina esotérica" será reconocida oficialmente para el mayor bien de la humanidad, pues al ser de origen divino y no humano, ofrecerá al mundo mayores esperanzas en materia de curación. Al contrario de lo que podríamos denominar “medicina exotérica”, busca ante todo curar la causa de toda enfermedad no sólo a nivel del cuerpo físico, sino igualmente y quizás sobre todo, a nivel del cuerpo psíquico. El principal propósito de estos estudios  es precisamente familiarizarle de forma progresiva con las funciones más importantes del cuerpo físico y enseñarle la manera de actuar psíquicamente sobre ellas para que pueda gozar de la más perfecta armonía. En los próximos capítulos, estudiaremos estas funciones y le explicaremos las reglas fundamentales que debe respetar para no perturbar su actividad.

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